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Temos presente na oración a Francisco Álvarez Sampedro e familia







Cara a ti ergo, Señor, a miña alma,
en ti, meu Deus, confío.
Móstrame, Señor, os teus camiños,
ensíname os teus sendeiros,
diríxeme na túa verdade, apréndeme,
pois ti es, Deus, o meu salvador

e estoute a esperar todo o día.

Saquemos foto del Domingo de Ramos con la familia


Desde que tengo recuerdos de mi infancia, siempre viví el Domingo de Ramos como un día muy importante: mis hermanos y yo, esperando a que llegara mi madre con las palmas, … ¡Qué ilusión nos hacía al llegar y cuando nosotros elegíamos la que más nos gustaba! Era un día en el que se estrenaba ropa y se sacaba la foto junto a la iglesia. Ese día íbamos todos muy contentos para la misa, nosotras y nuestras amigas. Era un día muy especial, siempre pendientes de que no lloviera.
Durante años yo seguí con esa tradición, con mis hijos. Les transmití lo importante que era ese día para nosotros, como católicos practicantes que somos.
Cuando estaba preparándome para la Confirmación se necesitaban catequistas. En aquellos años había muchos niños y el cura, Don Cesáreo, nos dijo si queríamos dar el paso y animarnos a ser, por tanto, catequistas. Y ahí empecé una etapa muy bonita que aún hoy perdura en mi vida. Sólo tuve un paréntesis cuando nació mi hijo mayor y luego volví de nuevo. Lo hago lo mejor que puedo, pero soy feliz haciéndolo; y, como cristiana, yo también, a lo largo de mis años, siempre le insistí mucho a los “peques” de lo importante que es el Domingo de Ramos.
Los pequeños antes no iban a misa, sólo de vez en cuando y si tenían algún compromiso. Pero yo, antes de las vacaciones de Semana Santa les insistía en que recordaran que el próximo era el Domingo de Ramos, los animaba a ir a misa y a llevar la “palmita” o un ramo de olivo. Que voy a fijarme si estáis, les decía. Y ese domingo, al vernos, se acercaban contentos.
Siempre les decía y sigo diciéndoles que la Semana Santa se inicia con el Domingo de Ramos, que llevamos el ramo de olivo, símbolo de la entrada y el recibimiento de Jesús en Jerusalén, momento en el que niños y mayores gritaban diciendo: Bendito el que viene en el nombre del Señor, Hosanna.
Este año es muy distinto para nosotros y para nuestros niños. Nunca hemo vivido esta situación, que nos es muy difícil a todos, pero en especial para nuestros peques, quienes están demostrando ser unos campeones. Desde la parroquia tomamos la iniciativa y se la hicimos llegar a nuestros niños y niñas del catecismo: como no podemos salir los animamos a que dibujaran una palma para colgarla en nuestras ventanas; y así, celebrar en nuestras casas, con nuestras familias, el Domingo de Ramos tan distinto que nos toca vivir, pero igual de emotivo y bonito, aunque no podamos celebrar juntos la Eucaristía. Aprovechemos para hacerlo en familia, pues estos días es una oportunidad y lo más importante y precioso que tenemos. ¡Vivamos esta experiencia con ellos, que antes, por el ritmo de la vida, no solíamos hacerlo! Disfrutad de la Semana Santa en familia. A los niños y niñas muchos besos y abrazos.
Saquemos foto del Domingo de Ramos con la familia, en casa y con las palmas hechas con nuestras manos.
Espero volver a veros pronto y poder disfrutar de vuestra presencia y, ¡como no!, de vuestras ideas, que siempre nos sacan una sonrisa.

Catequista de Primero-Primaria______
Esther Vidal
























































Jesús es el Rey, salvador del mundo, que siempre está ahí


            Domingo de Ramos, es el comienzo de la Semana más grande del año para nosotros los cristianos. Jesús vivió en Nazaret hasta los 30 años en la región de Galilea, después fue a Cafarnaúm allí comenzó su vida pública. Conoció y eligió a sus discípulos. Campesinos, pescadores, la gente acudía a Él, para verlo, escucharlo, oír sus enseñanzas; curaba a muchos enfermos.
            Para nosotros, los cristianos, es un tiempo que esperamos con ilusión y en el que actualizamos la muerte y resurrección del Señor. Nos quedamos a veces en lo folclórico, que también es una forma de celebrar, de ver; y quizás nuestra fe se va engrandeciendo y/o se queda en un mero espectáculo. Vemos a un Jesús fuerte, aclamado, recibido con palmas, olivos, arrojando la gente los mantos al suelo para que El los pise, subido en un humilde borrico, cuando él podría ir sentado en una gran cabalgadura. Lo aclaman: “Hosanna, hijo de David”.
            Jesús es la sencillez, el amor el que se preocupa por los más desfavorecidos, los necesitados, y esto lo debemos llevar sobre todo al día de hoy, que estamos pasando momentos de tristeza, angustia y nos creemos poderosos. Nos parapetamos detrás del dinero, del poder y no reflexionamos que Jesús es el Rey salvador del mundo, que siempre está ahí, aunque no sepamos verlo, alentando nuestros corazones y, también, nos hace meditar que somos finitos y nuestro poder no vale nada. Jesús es nuestro Rey y Salvador, pongamos todos, con nuestros seres queridos, una rama verde en nuestras casas aclamando todos juntos HOSANNA HIJO de DAVID.

Dolores Álvarez
Catequista, 
voluntaria del Banco de Alimentos de Cáritas
y Presidenta de Manos Unidas de Riveira